El soft power de Michelle sobre Barack y su disimulada influencia
Detrás de un gran hombre siempre hay una mujer; tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando; y un sinfín de refranes acerca de las figuras femeninas que hay tras los éxitos masculinos. Y en este casi no iba a ser menos.
| Michelle Obama y su marido en un acto electoral |
Las ha habido de
todos los tipos: comprometidas, como Lady Bird Johnson y Hillary Clinton;
guerreras como Mamie Eisenhower; referentes en moda como Jackie Kennedy; o más
discretas como Pat Nixon, pero el papel de la primera dama en los Estados
Unidos ha cambiado mucho durante el último siglo. Lisa Burns identifica
cuatro fases durante el siglo XX en el que el papel de la first lady ha
ido evolucionando: en un primer lugar, como mujer pública (1900-1929); después
pasó a celebridad política (1932-1961); más tarde a activista política
(1964-1977); y finalmente como intrusa política tomando un papel muy
activo (1980-2001). Michelle Obama, lejos de ejercer un papel discreto, ha sido
una de las grandes primeras damas de la era contemporánea.
Criada en el seno de una familia negra de clase media en el paupérrimo suburbio afroamericano South Side de Chicago, Michelle Obama rompió todas las barreras desde muy pequeña consiguiendo estudiar en la celebérrima escuela de Derecho de Harvard. Siempre se ha involucrado mucho en las causas sociales y así lo hizo ver durante el doble mandato de su marido.
El tándem Obama -uno de los que mejor ha funcionado desde los Kennedy- llegó a la conocida White House en el tradicional 20 de enero, pero de 2009. Su mandato como primera dama estuvo enfocado en cuatro grandes proyectos, aunque hubo alguno de ellos que fueron echados por tierra en cuanto entraron por la puerta -literalmente- los Trump: la correcta alimentación de los niños a través del programa Let's Move!, la educación de niñas y mujeres a nivel global, el acceso a la educación superior en general y el apoyo a miembros del servicio militar y sus familiares han sido uno de los principales ejes en torno a los que ha girado su para nada sombrío y discreto paso por la Casa Blanca.
La influencia de Michelle sobre su marido es muy clara y notable, y así lo asegura Mónica Pérez de las Heras, directora de la Escuela Europea de Oratoria y autora del libro sobre Michelle Obama Palabra de Primera Dama. Pérez de las Heras asegura en una entrevista para El Mundo que “Michelle habla casi mejor que Barack, tiene una simpatía y una espontaneidad que le hace ser natural”.
Además, la escritora continúa afirmando que la ex primera dama es una persona kinestésica, es decir, tiene más desarrollados los sentidos del tacto, el gusto y el olfato, que el sentido visual o el auditivo. Del mismo modo, Obama también sigue la misma línea y “también es kinestésico, pero además es auditivo, por lo que utiliza muy bien la voz. Es capaz de hacer llorar al público con un discurso. En el que dio el 3 de noviembre de 2008 mencionó a su abuela, que acababa de fallecer, una lágrima corrió por su mejilla y emocionó al mundo", cuenta sobre el presidente de EEUU.
Este arte de la retórica que tan bien maneja Michelle, y que tanto se valoraba en la Antigua Grecia, junto a su impecable elocuencia, se dejó ver incluso antes de entrar a la Casa Blanca. Esto ocurrió durante la Convención Demócrata en agosto de 2008, momento crucial para Obama y en el que su esposa pronunció un brillante discurso que supuso un triunfante empujón para Obama en las primarias, provocando efectos inmediatos: al día siguiente, Barack, que antes de la convención apenas contaba con un apoyo del 38%, sube un 18% en las encuestas, y tan solo dos días más tarde, Hillary Clinton, la otra contendiente del partido, se retira de las primarias.
| Michelle Obama en la Convención Demócrata de 2008 |
El discurso apeló firmemente a los orígenes de ambos -fuerte recurso propagandístico del que hacía uso habitualmente- y a la resiliencia en torno a la cual gira toda su vida: “Barack y yo crecimos con muchos de los mismos valores: hay trabajar duro por lo que quieres en la vida, que tu palabra es tu vínculo, que haces lo que dices que vas a hacer. Qué hacer, tratar a las personas con dignidad y respeto, incluso si no las conoces e incluso si no estás de acuerdo con ellas”.
Michelle habló aquel día de agosto sobre la obligación de luchar por un mundo mejor, calificándolo como “el hilo que atraviesa mi viaje y el viaje de Barack”, sobre la necesidad de cesar la guerra de Irak, de implantar una educación de calidad para todos y de brindar atención médica.
Tras meses de malos resultados en las encuestas y desconfianza, la intervención de Michelle Obama supuso, en palabras del celebérrimo The Washington Post, la resurrección de su marido y candidato demócrata, aumentando, como hemos mencionado anteriormente, la favorabilidad de este en un 18%.
Este discurso caló tanto que incluso hasta su sucesora, Melania Trump, decidió plagiarlo para la Convención Republicana de 2016. De hecho, fue la anterior parte citada la que se omitió en el discurso de Melania Trump: sobre cómo la dignidad y el respeto deben gobernar incluso cuando no se está de acuerdo, afirmaba el periodista Peter Slevin en The Washington Post.
Michele Obama ha tenido siempre muy clara su labor como primera dama de Estados Unidos, muy alejada de la figura de mujer florero que se dedica a acompañar a su marido, como ocurre con determinadas monarquías europeas. En sus primeras declaraciones al llegar a la Casa Blanca afirmó que sentía la “gran responsabilidad de usar esta plataforma de un modo efectivo”, refiriéndose a su cargo.
Sus apariciones en la prensa y en las revistas de sociedad y del corazón iban más allá -no sin un gran esfuerzo por su parte en su día a día- de su ropa y vestidos en las cenas de Estado y en su día a día. Comprometida fervorosamente con lo social, han sido muchos los proyectos que la primera dama afroamericana ha llevado a cabo. Se he embarrado en defender la igualdad de género entre las generaciones más jóvenes con sus discursos cargados de humildad, honestidad y simpatía: "No perdáis vuestro tiempo con un chico demasiado estúpido para apreciar a una chica inteligente”, decía a un grupo de chicas en la Casa Blanca.
Por su parte, defendió durante sus ocho años junto al presidente una conciencia de salud a través de la comida en un país donde la obesidad es casi tan común como normativa (la obesidad en adultos supera el 41% (CDC)): “No me gustan las dietas, me gusta comer”, afirmó junto a un estilo de vida sana y activo.
Uno de sus fuertes siempre fue la naturalidad y espontaneidad en las apariciones televisivas en los americanos talks shows y programas como El show de Ellen, The Tonight Show Starring Jimmy Fallon y en el famoso formato Le Carpool Karaoké, de James Corden, donde no dudó en “arrancarse a cantar por Beyoncé”. De hecho, el matrimonio entendió muy bien la práctica institucional del uso de la televisión para proyectar la imagen, venderse y mantenerse, nada más lejos que pura propaganda política.
Esta espectacularización en los espacios de infoentretenimiento televisivo les sirvieron de un escenario ideal (Montes, 2019) para desenvolverse a través de la narración de anécdotas o relatos personales, con detalles íntimos entre la pareja, buscando que los votantes conozcan al candidato en un ambiente menos rígido como lo es en un debate electoral. A este fenómeno que tan bien trabajó Michelle Obama se le conoce como personalización política, que consiste en centrar al líder político en primer plano a través de su imagen y atributos personales.
Irene Montes recalcó en su tesis que Michelle jugó un papel igual de relevante en el plano mediático al papel que jugaba Barack, algo no muy comúnmente visto en parejas presidenciales, puesto que en el presidente suele centrarse la mayoría de la atención.
Algo a lo que la ex primera dama recurría frecuentemente era a sus hijas, sus edades, pasatiempos, anécdotas graciosas, etc. para así dejar claro que, que los Obama, más que políticos y funcionarios públicos, son padres de familia. Además, usa el “nosotros” tanto para referirse a ella y Barack, como a su familia. (Montes, 2019). Un ejemplo de ello fueron las declaraciones que hacía del como “la Casa Blanca no es normal” o de “nosotros no podemos hacer cosas pequeñas como abrir las ventanas” que le valieron para normalizar aún más su estatus y estilo de vida.
La estrategia de hablar sobre su humilde pasado, cargada de un fuerte componente emocional, le funcionó mucho y muy bien, pues estudió en una escuela pública y se pagó ella misma la universidad, con tasas muy alejadas a las humildes de España, trabajando desde muy joven.
Todo ello le valió para ser el bastión y asesor más fuerte de su marido, favoreciéndole más que ninguno otro. Michelle Obama supo hacerlo y revolucionó el papel de primera dama como nunca antes se había visto en Norteamérica, lidiando con una superpotencia donde la conciencia de raza preocupaba más que la libertad de armas.
1517 palabras
- Montes Asesnsio, Irene. (2019). La construcción de la imagen de Barack y Michelle Obama a través de su participación en talk shows. Universidad Complutense de Madrid. Trabajo de fin de Máster. Reproducido de: https://www.ucm.es/data/cont/docs/454-2020-03-09-Irene%20Montes%20Asensio.pdf
- Negrete, Borja. (2016). "Michelle Obama tiene una capacidad de seducción tremenda". El Mundo. reproducido de: https://www.elmundo.es/internacional/2016/07/01/57767b56268e3e594d8b4596.html
- Prats, Agustín. (2016). Michelle Obama impulsó el programa "Let's Move" para combatir la obesidad infantil y fomentar buenos hábitos entre los jóvenes. UnitedExplanations.org. reproducido de: https://www.unitedexplanations.org/2016/12/21/michelle-obama-mucho-mas-que-la-mujer-del-presidente/
- Ruiz de Gauna, Clara. (2019). Michelle Obama: El liderazgo femenino más allá de la Casa Blanca. Expansión. Reproducido de: https://www.expansion.com/directivos/2019/07/06/5d1dddf8e5fdea956d8b45e5.html
- Slevin, Peter. (2016). Why Michelle Obama’s 2008 convention speech was a major turning point for her. The Washington Post. Reproducido de: https://www.washingtonpost.com/opinions/why-michelle-obamas-2008-convention-speech-was-a-major-turning-point-for-her/2016/07/20/77debd26-4e85-11e6-aa14-e0c1087f7583_story.html
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