Barack Obama y las campañas que intentaron acabar con él

A lo largo de su vida, Barack Obama ha sufrido numerosas campañas que tenían como objetivo menospreciarlo como ser humano y sobre todo como político. Tuvo que hacer frente a diferentes personas, especialmente, los años donde consiguió vencer en las elecciones. Las personas a las que se enfrentó fueron Hillary Clinton, posteriormente John McCain, más tarde Mitt Romney y Paul Ryan, y por último Donald Trump. A pesar de que todos estos individuos intentaron crear teorías conspiranoicas en su contra, Obama marcó un antes y un después en la historia de los Estados Unidos.



Barack Obama 44º presidente de los EE.UU

El 20 de enero del 2007, fue el día en el que Hillary Clinton anunció de manera oficial en su página web la creación de su propio comité exploratorio. Su campaña estuvo dirigida por un gran equipo de operadores políticos y consejeros. Un estudio que se realizó también ese mismo año, reveló que era la campaña donde más en cuenta se tenía la participación de la mujer. En el 2008 Solis Doyle abandonó su cargo de jefa de campaña y pasó a ser asesora principal de Clinton. Este cambio provocó que se tuviese que reorganizar toda la estructura, y Maggie Williams fue la elegida para ser la nueva líder de esta.

Mark Penn era el jefe de estrategia, pero tuvo que apartarse del cargo porque la prensa estadounidense descubrió que Penn había tenido una reunión con un embajador colombiano para cubrir sus propios intereses, y no los de la campaña. Geoff Garin fue quien le reemplazó en su cargo. Tanta reestructuración llegó a pasar factura a Clinton en las elecciones por ver quien se hacía con el poder del Partido Demócrata.

El principal objetivo de Clinton fue rechazar la financiación pública para las elecciones primarias y generales. Los famosos recaudadores conocidos como “HillRaisers” tenían que recaudar un millón de dólares por cabeza. En agosto de 2007 ya se contaba con más de 200 recaudadores e incluso algunos, como Elton John, superaron con creces la cifra que tenían que alcanzar.

Durante los primeros meses Clinton fue consiguiendo los objetivos de recogida de dinero que tenía marcados, pero con el paso del tiempo, cada vez fue consiguiendo menos. En más de una ocasión tuvo que aportar dinero de su bolsillo, lo que provocó que cerrase su campaña con pérdidas millonarias. Por su parte Barack Obama no paró de superar con creces sus objetivos, incluso llegó a romper el récord de recogida de dinero consiguiendo en un mes 55 millones de dólares.




Obama y Clinton en el plato de la BBC

Otra persona a la que tuvo que hacer frente, fue a John McCain, representante del partido republicano para las elecciones presidenciales de los Estados Unidos en el año 2008. Sus mítines estaban marcados por numerosos insultos que lanzaban sus seguidores a Obama. Insultos a los que respondía con una sonrisa en la cara, en vez de pedir a sus seguidores que se tranquilizasen. En más de una ocasión llegó a responder a sus votantes que “juntos conseguirían destapar al verdadero Obama”.

En sus actos políticos cada vez que el líder demócrata salía a la luz, pronunciaban su nombre completo –Barack Husein Obama– para resaltar su apellido musulmán. Diferentes medios destaparon cosas sobre su pasado para así poder tachar a Obama de peligro real para el pueblo. Le acusaban de no ser un patriota verdadero por haber tenido relación con personas como el activista William Ayers, o el pastor Jeremiah Wright.

McCain y su mujer también llegaron a relacionar a su adversario como el responsable directo de las numerosas muertes que estaban sufriendo los estadounidenses en la guerra de Irak. El aumento de Obama en las encuestas hizo que la campaña republicana se centrase en ataques a su persona. Además, quiso intentar hacer ver a sus seguidores que lo que quería en realidad su contrincante era subir los impuesto a la clase social media para así poder amortizar con solvencia sus programas sociales.



Barack Obama y McCain en un mitin

Tras conseguir la presidencia de los Estados Unidos, el líder demócrata afrontó en el 2012 unas nuevas elecciones donde tuvo que hacer frente a la campaña del Partido Republicano. En esta ocasión combatió a Mitt Romney y a Paul Ryan, pero el resultado fue el mismo que el de las anteriores votaciones, y Barack Obama siguió en el poder.

Desde el primer día el aspirante a La Casa Blanca –Rommey– y el candidato a vicepresidente –Ryan– se centraron en atacar a la vez todas las políticas que había llevado a cabo Obama durante los años anteriores. Atacaron estas medidas para intentar transmitir a sus oyentes la idea de que el líder demócrata lo único que buscaba era dividir al país. El primer estado en el que estuvieron de gira fue Virginia, y en uno de los mítines allí celebrados lanzaron una de las frases que más se recuerdan de su campaña. La frase defendía que “la esperanza y el cambio se han convertido en ataque y culpa”.

También intentaron transmitir a sus seguidores que la economía americana no estaba yendo por el buen camino, y que si ellos ganaban las elecciones conseguirían reducir el déficit que había por aquel entonces. Además, atacaban la campaña de su rival con anuncios en televisión que desprestigiaban y tildaban las ideas y propuestas de este. Otro aspecto en el que se centró para la ocasión la campaña del partido republicano, fue en el de hacer ver a sus fieles que Romney tenía más dinero en el banco que Obama, concretamente 60.000.000 de dólares más. Pero esta jugada no les fue del todo útil ya que diferentes economistas aseguraron que esta ventaja no tenía porque ser fundamental para las elecciones.

En el 2017 Obama cumplió 8 años como presidente de los Estados Unidos, cuando los cumples no puedes seguir gobernando, ya que por ley no puedes optar a un tercer mandato. Tienes que “retirarte” para dar paso a un nuevo presidente y volver con el paso del tiempo. Ese año los republicanos volvieron al poder. Donald Trump se opuso en las elecciones a Hillary Clinton consiguiendo un menor número de votos, pero una mayor cifra en los votos electorales.

Durante su mandato, Trump se acordó en numerosas ocasiones de su predecesor y llevó a cabo numerosas campañas contra él. Al igual que ya lo habían hecho anteriormente otras personas, el ex presidente republicano llegó a decir en numerosas ocasiones que Obama no debió de ser presidente porque no era estadounidense ya que tenía un apellido árabe. Intentó aumentar el rumor de esta teoría propagandística conspirativa a pesar de que Obama llegó a enseñar en su día su ficha de nacimiento.


Obama, a Trump en una carta antes de abandonar la Casa Blanca: "Hay que  mantener el orden internacional dando ejemplo"
Barack Obama saludando a Donald Trump

Al igual que sus compañeros republicanos que intentaron arrebatar la presidencia a Obama, Trump se encargó de menospreciar el legado que había dejado este en el país y en la sociedad en casi todos sus actos políticos. Aseguró que su mandato no aportó nada a la historia de los Estados Unidos y que él, y su equipo de gobierno, estuvieron haciendo un mejor trabajo. Para menospreciar todo lo que hizo su predecesor, intentó acabar con algunas leyes que este llegó a implantar. Uno de los ejemplos más claros fue la retirada de ayudas que daba la ley sanitaria, más conocida como el “Obamacare”, a las personas menos favorecidas.

Además, también hay que destacar que el expresidente de los Estados Unidos llegó a sufrir campañas propagandísticas que estaban en su contra y que lo tildaban de terrorista o de espionaje. McCain llegó a tildar a Obama de no proteger bien al país y de preferir sus intereses propios, mostrando así a sus seguidores una figura donde parecía que él exlíder demócrata era un amigo de los terroristas que intentaban atacar contra los Estados Unidos. Esta campaña fue conocida como “terrorismo doméstico”. Por su parte, numerosos políticos, entre ellos Donald Trump, acusaron a Barack Obama de espiar sus campañas electorales y de intentar amañar las elecciones.

Numerosas fueron las campañas y teorías que intentaron acabar con la carrera política de Barack Obama, incluso cuando este estaba de retiro político. Pero la falta de coherencia, veracidad, y la intriga de la gente por saber si lo que decían los rivales del expresidente demócrata era verdad, hizo que todas ellas no lograsen su objetivo, calar en el total de la sociedad americana.



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Luis Alfonso Fernández Menchero

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